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martes, 3 de enero de 2012

El sueño de la boda Celestial.


Edgar Sánchez Quintana
3 de enero de 2012
Tlaxcala Tlax.
México.



Me resulta importante platicarles mi sueño, pues ejemplifica el proceso que estamos desarrollando en este momento, primero a nivel individual y después a nivel colectivo y que sirva como modelo para aquellos que van a pasar este proceso; hay que tomar en cuenta que este tipo de sueño se da con la conciencia particular y con los elementos que hay en la conciencia mía y que las cosas varían de conciencia en conciencia. 

Pues bien, el sueño inicia con los preparativos a una boda, es mi boda, -yo, como pocos sabrán soy soltero, no tengo ni esposa ni hijos, pero si he tenido algunas novias, pues según en el sueño me caso con una de ellas, y bien, pues en el sueño todos están felices por el casorio, es el día de la boda y entro a una habitación a cambiarme para la boda, me lustro unos zapatos, son color cafe pero con tonalidades que van hasta el oro viejo, los zapatos están viejos, no son nuevos y tienen desgaste en la parte superior como de gamusa rota, pero eso sí, los dejo bien brillantes; me pongo mi pantalón rentado, termino de prepararme y salgo de la habitación, allí andan algunos parientes de la novia y les digo que allá nos vemos, en la iglesia. Me dirijo a la calle y allí tomo un taxi, en  el taxi van dos muchachas guapas, las observo y vamos recorriendo las calles de la ciudad, la ciudad es muy amplia, pero no conozco esa ciudad, es una de tantas ciudades, luego llegamos a un lugar y se baja una de las muchachas, la otra pasa al asiento trasero, le pregunto al chofer que si es allí donde debo bajar pero  el me dice que es más adelante. luego siento el nerviosismo del casamiento, estoy sudando copiosamente, siento los sobacos mojados (digo las cosas demaciado claras luego explico el porqué) y entonces observo a la otra muchacha, a ella le observo los pechos cuando veo su cara, es morena y hermosa, por fin llego al sitio donde está la iglesia, le doy las gracias al taxista y bajo del  auto, justo a un lado de la iglesia hay una escuela primaria, en esa escuela acaban de tener los convivios de fin de año y  los niños con su alaraca y corrillos continuan su festejo, afuera veo gente que vende cosas para los muchachos, algo así como ponche y otras cosas  pero los trastos ya están vacíos sólo quedan las cañas del fondo. hay un pasillo entre la escuela primaria y la iglesia por una entrada alterna y no por la principal y por allí llego al vestíbulo de la iglesia, ya están allí los invitados, convidados y colados dispuestos a presenciar la ceremonia; yo sigo con mi sudor a flote, ahora son las manos las que me sudan, pasa un pariente y trato de saludarlo pero este no me extiende la mano, me deja con la mano estirada y en eso pienso que ha de ser porque mi mano está sudada; veo a la novia que está en la entrada principal, no la distingo bien porque está entre mucha gente, yo me pongo nervioso porque está atestada de gente el sitio, está repleta la iglesia; luego observo mi atuendo, y es verdaderamente risible, mis zapatos café miel viejos pero lustrados, mi pantalón rentado, ni siquiera es un traje completo rentado, sólo es el pantalón y luego voy viendo en la parte superior ¡mi filipina! la ropa de cocinero que uso a diario, puesto que eso soy. En eso veo que la novia empieza a avanzar, y me acuerdo que el novio es el que tiene que estar ya casi esperandola en el altar y me le adelanto tratando de llegar primero, pero son escalones hacia abajo y como que me tropiezo y luego para disimularla aclaro la garganta con un poco de tos poniéndome la mano en la boca y adivinen que... me sale un gargajo que queda estampado  en la palma de la mano, la flema queda allí, pegajosa y humeda y yo sin saber que hacer con ella, pues ya voy hacia el altar y todos observando, y no sólo eso sino que siento que me va a fallar la voz y me va a salir el gallo, pues, la flema no salio completa. total ya despues no supe que paso con ese asunto pero estoy esperando a que nos den el paso hacia el altar, en eso viene un viejo amigo, de mucho tiempo atrás y él me habla de que algunos conejos que eran míos ya ha crecido su producción y ahora que son cantidades, pero eso que me dice ni me importa, lo que me apura es la ceremonia y entonces ese amigo me hace pasar, resulta que la iglesia tiene otra iglesia metida adentro y a mi me toca ir allí, entonces pasamos  por la parte frontal pero hacia abajo y llegamos, es un cuarto no muy grande pero con cortinas. les diré como se llama ese sitio, se llama el Sanedrín o Sancto Sanctorum y no hay nada de objetos y no entra nadie y en eso veo que viene la novia y me anticipo para que sea yo el que llegue antes, pues sería una descortesía que la novia entrara al altar primero, pero ocurre algo que me llena de introspeción y asombro, cuando voy entrando yo mismo voy deslizando una cortina entre mi novia y yo (no se ni que cosa significa eso, no lo entiendo) luego ya estámos allí  y el altar no es otra cosa que la cámara nupcial, lo habían dicho los maestros, estaba en las escrituras, estaba en los libros apócrifos y ahora era yo el que estaba en la cámara nupcial, luego el sitio me aparece como si fuera un jardín inclinado como de pasillo, hay distintas plantas y se ve hermoso, me subo al jardín y voy pisando el pasto con cuidado para no dañar las plantas y voy dando pasos cuidadosos y una voz me dice "toma la túnica es la que te corresponde", hago lo que me dice, la tomo y en eso observo que en lo alto del jardín hay como tomas de agua pero están cerradas, son tres, y en mi mente pienso ¡aquí estaban y yo buscándolas por todos lados!, son el manantial de agua viva, la corriente de vida que viene de lo alto, es padre-Madre Dios representando su abundancia plena, el agua que da vida, de la que hablaba el cristo, el agua que da la vida eterna, ahora si ya sé, allí está. 

Luego estoy en un atrio de la iglesia todos mis parientes están muy contentos por la ceremonia ,ha terminado. ellos llegan con viandas y comidas preparadas estan contentos y comen y festejan pero  a mi no me gustan esas cosas que comen, yo no puedo comer eso,  luego voy a un sitio que es como el lugar donde se cambia el padre para ponerme la túnica que se me ha otorgado y para que todos mis parientes me vean con ese atuendo pero, el lugar está ocupado, pero consigo allí mismo en un sitio me pongo el atuendo y hay  un espejo, y adivinen que... ¡es el atuendo que usan los sacerdotes en las ceremonias de mucha pompa! es una túnica blanca con símbolos dorados en el pectoral y hasta abajo en  dos lineas paralelas, me veo en el espejo y luce bien mi atuendo, es hermoso. ni en mis mayores imaginaciones hubiera yo pensado ponerme una vestimenta de sacerdote, pero en el sueño allí estaba, luego hay alguien que está asistiéndome cuando me pongo la túnica y me dice algo, algunas cosas de los Melquisedek, creo que me corresponde hacer servicio de transmisión de conocimientos de la orden Melquisedek, luego voy y paseo por donde está mi parentela en el atrio entre los jardines y me paseo con el atuendo nuevo, y es como si ellos estuvieran acostumbrados a verme  de esa manera, es como si a mi se me hubiera olvidado que  he usado ese traje desde siempre, me siento en unas escalinatas y veo hacia el horizonte, por encima de la iglesia veo algo hermoso, es la hermosa capa de Madre María, ese azul celeste, y las estrellas brillantes, ella va ascendiendo y voy viendo como es asumida por los rayos del sol y la atraviesan y continua  su ascención y yo pienso en mis adentros, "tenía que ser, es día tres de enero" El vaho celestial ascendiendo es algo hermoso - ahora que lo recuerdo, el sitio en donde me cambiaría estaba ocupado por unas personas, eran unas muchachas con sus niños que esperaban su bautismo o unificación, si, eso es, ascendieron ellas por la gracia y misericordia de Madre María, ¡hermoso! 

Por último he de comentarles que pasar por la puerta estrecha es fácil, cuando dejas tus penas miedos, inseguridades y saben que.... ¡verguenzas! 
la verguenza de calzar zapatos viejos y roídos, la verguenza de ser cocinero, la verguenza de hacer el ridiculo, la verguenza de tropezarme, la verguenza de tener un gargajo en la mano y no saber que cosa hacer con eso, la verguenza de un gallo al hablar, la verguenza de no ser aceptado por la sociedad, la verguenza de no saber los protocolos de una ceremonia y tantas más verguenzas que tenemos los habitantes de este planeta y que son simplemente una tonteria, si consideramos que el regalo que nos damos es la vida eterna.

todo ello contribuye a saben que... ataduras para no permitir el ingreso a la puerta estrecha, a la ceremonia de unificación con el cristo interior y tu propia liberación.            



 

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