Edgar Sánchez Quintana
23 de Julio de 2012
Tlaxcala Tlax.
México.
La siguiente información, sólo puede verse como literatura o ficción, sin menoscabo de su contenido, pues toca cuerdas sensibles que pueden herir susceptibilidades, pero ni modo, me vale; había una vez una casa que se llamaba Borbón, al padre le gustaba matar elefantes, por la sencilla razón de que los elefantes son los guardianes de la memoria de la tierra, este padre tuvo un hijo que le pondremos por nombre felipillo el obscuro, este hijo supera a su padre en atrocidades inhumanas, este humano lleno de desamor viaja por los mares y su pasatiempo para desaburrirse mata gente y la descuartiza y su divertimiento causa vibraciones bajas, este canijo felipillo trabaja en comandato con personas poderosas de cuya bandera es un árbol y con los de la hoja de parra, de este último lugar obtiene carne fresca, y así va por la vida en su negocio de las drogas, el producto de desecho (brazos, torzos y demás) lo vacía en el mar cerca de los polos en un punto o chakra de la tierra importante donde irriga todo ese dolor y muerte al planeta entero,(es el mismo sitio que décadas antes había utilizado Hitler en su proyecto metafisico) felipillo el obscuro tiene toda una realeza a su servicio para tapar sus atrocidades así como lo fue con su padre, y no sólo eso sino que tiene confundidos a algunos trabajadores de la luz, que procuran no tocarlo.
Y ahora quisiera hablar de la otra casa que se llama Windsor, en esta casa la reina no está desnuda, sino que no está, no existe, se fue hace algunos años, quien está es su doble viviendo en una fantasía de fortaleza ilusoria, los más dormidos son ese pueblo que cree en las jerarquías, pero muy adentro en sus ciudades, en los vecindarios de buena casta se desarrollan las atrocidades inhumanas dentro, en las cuevas y subterfugios dentro de la tierra, donde hay laboratorios con la más alta tecnología experimentando con el adn y tanteando su involución, me imagino que si las piedras de esos castillos medievales pudieran hablar, de cuanta inmundicia podríamos enterarnos. Alguna gente de esta dice que se va a redimir y aceptaron consejeros y custodios para ver si de veras hacen las cosas, yo no los voy a juzgar pero es muy difícil cambiar los hábitos, y muchos estarían en largos periodos de enseñanza, cosa que muchos de ellos regresarían a las andadas, pues es mas divertido, imagínense que a felipillo el obscuro le molesta que los delfines juguetén en la quilla de su barco y lo que quiere es desollarlos con las hélices, no cabe duda de que la sinrazón se aleja del amor por la vida.
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