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martes, 11 de agosto de 2020

El Código de Frecuencia y Numeral de la Tierra: Nuestra Graduación Cósmica


Planeta Tierra visto desde el espacio rodeado de anillos concéntricos luminosos de color dorado y violeta que representan su código de frecuencia y la Resonancia de Schumann, sobre una cuadrícula de coordenadas cósmicas.

Descubre cómo la Tierra adquiere su código de frecuencia y número cósmico. Explora la conexión entre la Resonancia de Schumann y el despertar planetario.

Por: Edgar Sánchez Quintana

Esta es la información que traigo hoy al frente de este blog. Yo no sé exactamente cómo se otorga o cómo se adquiere un nivel cósmico, pero hay una certeza profunda en mi interior: ya no hay vuelta atrás. Resulta que el código de frecuencia es un tono o sonoridad única de cada planeta; es, en esencia, su huella dactilar vibratoria.

Cada planeta, constelación o región del universo tiene su propio código de frecuencia. No existe un planeta que tenga exactamente el mismo; es imposible. Esa es su singularidad, su personalidad vibrante. Es como una música atravesando una constelación, donde cada esfera aporta su nota para que, entre todo el conjunto, exista una perfecta armonía.

La Ciencia detrás del Latido Planetario

Curiosamente, esta visión esotérica encuentra un hermoso eco en la ciencia moderna. La física nos habla de la Resonancia de Schumann , un conjunto de picos en la banda de frecuencia extremadamente baja del espectro electromagnético de la Tierra. Este "latido de la Tierra", que vibra principalmente a 7,83 Hz, es generado por las descargas eléctricas en la cavidad entre la superficie terrestre y la ionosfera. Es, literalmente, el tono electromagnético de nuestra casa.

De manera similar, en la astronomía existe el concepto de la firma espectral . Cuando los astrofísicos buscan comprender de qué está hecho un planeta lejano o una estrella, analizan la luz que emite o absorbe. Cada elemento químico tiene un patrón de longitudes de onda única, una "huella digital" de luz que revela su composición, temperatura y densidad. Así, la ciencia confirma lo que la intuición nos dicta: todo cuerpo celeste emite una frecuencia y una luz que lo hace irrepetible en el cosmos.

El Numeral: Nuestras Coordenadas Cósmicas


Múltiples planetas en el espacio emitiendo anillos de ondas sonoras de diferentes colores, formando una sinfonía cósmica interconectada por hilos de luz, con la Tierra brillando intensamente en el centro.

Eso con respecto a la frecuencia. Ahora, con respecto al numeral . Este se compone de dos secciones de números con dos espacios a los lados. Estos espacios a los lados del numeral representan tanto el pasado como el futuro, manteniendo en sí misma la infinitud de las líneas de tiempo. Pero todo parte de este número completo, de este anclaje en el eterno presente.

Es, en términos prácticos, una dirección y un código postal dentro del vasto universo que habitamos. Así como los astrónomos utilizan el sistema de coordenadas galácticas (basado en latitud y longitud galáctica tomando al Sol como centro) para ubicar objetos en la Vía Láctea, a nivel multidimensional que la Tierra necesitaba su propio numeral para ser encontrado.

Sin este numeral, los observadores externos andan perdidos; por muy refinados que sean sus radares, no encuentran nada, porque vibracionalmente el planeta Tierra permanecía invisible. El numeral le otorga visibilidad en el mapa cósmico, y su código de frecuencia le da la aceptación y resonancia necesaria en su entorno de planetas y soles.

La Graduación de la Tierra

Lo que estamos presenciando es la graduación del planeta; es como si la Tierra hubiera alcanzado finalmente su mayoría de edad cósmica. El planeta está con ansias de comenzar a cohabitar plenamente con su entorno galáctico, de traer nuevos aires, de alcanzar a vislumbrar horizontes más amplios.

Tiene un profundo deseo de dejar atrás esta cuarentena de millones de años. Una cuarentena que, en este preciso momento de nuestra historia, se le refleja al ser humano como algo tangible, como memorias, miedos y limitaciones que estaban en el subconsciente perfectamente escondidos y que ahora están saliendo a la luz para ser sanos. La Tierra ya es visible. La Tierra ya está sonando en la sinfonía universal.

¿Sientes tú también este cambio de frecuencia?

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domingo, 9 de agosto de 2020

Covid-19: Un Ejemplo desde el Otro Plano (Mensaje Canalizado)

 

Figura de un alma luminosa y translúcida en el umbral entre dos mundos, despidiéndose de una ciudad iluminada en la Tierra mientras se disuelve suavemente hacia una luz blanca y dorada llena de paz.

Lee este conmovedor mensaje canalizado de una persona que desencarnó durante la pandemia de Covid-19. Una reflexión sobre el valor de la vida y el cuidado mutuo.

Por: Edgar Sánchez Quintana
La pandemia de Covid-19 fue un evento que sacudió los nacimientos de nuestra humanidad. Nos obligamos a detenernos, a mirar hacia adentro ya confrontar nuestra propia fragilidad. Durante esos tiempos convulsos, el velo entre las dimensiones pareció hacerse más delgado para muchos, permitiendo que voces desde el otro lado del velo buscaran ser escuchadas.
Como canalizador, a veces los mensajes que recibo no provienen de grandes entidades cósmicas o maestros ascendidos, sino de almas humanas que acaban de cruzar el umbral y se encuentran en un estado de transición, buscando comprender lo que les ha sucedido y dejar un mensaje de advertencia y amor para los que aún estamos aquí.

El siguiente texto es una canalización recibida durante el pico de la pandemia. Es el mensaje de una persona que desencarnó repentinamente a causa del virus. Lo comparto hoy, tal y como fue recibido, como un recordatorio profundo sobre el valor de la vida, la importancia de cuidarnos mutuamente y la necesidad de reconsiderar nuestras prioridades. El texto se presenta exactamente como fue canalizado.

Canal: Édgar Sánchez Quintana
Con mucha suerte logré conocerte y contactar contigo, no he podido contactar con nadie, todo esto me agarro de sorpresa, no pude hacer nada y todo fue rápido; cuídense, esto que me pasó no se lo deseo a nadie, solo les pido que se cuiden y que reconsideren la vida para que puedan valorar, también hay alguien más que está conmigo y que tu conoces, esto es un evento de grandes magnitudes, son tiempos convulsos y muy apremiantes, pórtense bien y tomen en serio las recomendaciones; Estamos por allí aún sin saber que hacer. Teníamos muchas ideas por hacer y todo quedó en nada, gracias por conectar y te dejo mis bendiciones.

¿Qué reflexiones te despierta este mensaje?

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El Simbolismo de la Cuarentena: Una Reflexión Filosófica y Social


Figura solitaria de pie en el centro de una vasta habitación vacía con ventanas selladas, mirando hacia una ciudad vibrante e iluminada por el sol en el exterior, simbolizando el aislamiento y el contraste entre el encierro estático y la vida dinámica.

Un profundo ensayo filosófico sobre el simbolismo de la cuarentena, el "no tiempo", la suspensión de la modernidad y el encierro del ser social.

Tanto para aclarar como para entender, hago esta reflexión sobre un tema por demás actual y apropiado. Lo hago con el fin de poner a disposición del pensamiento los distintos conceptos encadenados que hoy se embrollan en la vida del ser humano en la Tierra. Mi propósito es poner en evidencia aquellas cosas que tal vez no son claras, sino que han sido asimiladas, forzadas o puestas frente a nosotros sin indagar su porqué ni su finalidad última.
Todo parte, si lo tratamos de manera filosófica y luego sociológica, del Ser. Es el Ser lo que nos ocupa y lo que queremos desentrañar en este camino. De allí que abordemos al Ser desde su existencia, pues de lo que se trata es de explicar lo que nos atañe: la elucubración del concepto de cuarentena, para lo cual necesitamos un sujeto y una ubicación. Cuando hablamos del Ser como existencia, le otorgamos características propias e inherentes. Me refiero a que la existencia contiene en sí mismo el elemento de la vida, y como aquello que tiene vida, a lo humano.

El Humano como Ser Social y el Espacio-Tiempo

La característica fundamental del Ser humano posee una propiedad que no es circunstancial, sino intrínseca, al igual que la conciencia, el raciocinio o el lenguaje: me refiero a lo social. El ser humano es, en su esencia misma, un ser social.
Dejando de lado lo político o ideológico para no confundirnos, ahora podemos adentrarnos en la "cuarentena". Y pongo comilas para abrir bien los ojos y no perdernos en la superficie del término. Hablamos de espacio y tiempo, de eso se trata en su raíz este concepto. Pero no de cualquier espacio-tiempo, sino de uno que está contenido sobre sí mismo y que viola, de cierta manera, su propia entidad y ser. Esta afirmación es el pilar de esta reflexión.
El concepto de "cuarentena" puede relacionarse mentalmente con un aspecto religioso o de salud, pero eso es solo el resultado de la acción del Ser. En principio, la idea nos arroja a un espacio cerrado. Desde las leyes de la termodinámica entendemos que todo espacio cerrado, a la larga, se vicia y se corrompe; los fluidos terminan perdiendo movilidad, fuerza y ​​dinamismo.

El "No Tiempo" y la Suspensión de la Modernidad

Ahora bien, vayamos al asunto del tiempo. La "cuarentena" da al traste con el concepto de "modernidad", y más aún con la intentona risible de la posmodernidad, que no era otra cosa que un instinto de respiración asistida. La modernidad se acaba cuando a los hombres se les acaban las ideas.
El continuo de tiempos presentes y actuales, regenerándose una y otra vez, queda suspendido. La modernidad queda atrapada en un limbo que no conocía; es un tiempo sin tiempo, un asfixiamiento de su propio ser. La modernidad no puede modernizarse sin el elemento del cambio continuo, y en una cuarentena no hay cambio: su tiempo es estático, inamovible, y esa es su muerte.

Una serpiente dorada luminosa mordiéndose la cola (uróboros) formando un círculo perfecto sobre una ciudad nocturna, encerrando en su interior una casa cálida e iluminada, representando a la familia aislada del resto de la sociedad.


La Casa como Refugio, no como Prisión

La "cuarentena" en la casa no es otra cosa que el uróboros, la serpiente mordiéndose y devorando su propia cola. Y explícito por qué: la cuarentena es una entidad ubicada, es el elemento de sitio enmarcado en la casa. Quienes se someten a ella son las personas; no es la casa en sí la que se pone en cuarentena. Por tanto, la casa se convierte en un elemento de disociación, un pretexto o un enmarcamiento.
Las casas son lugares de llegada y de salida. Son construcciones que, dentro de la sociedad, cumplen con el objetivo de dar cobijo y refugio; nunca fueron concebidas como un elemento carcelario o represivo. Al cerrarse herméticamente, la serpiente se devora a sí misma, puesto que la casa existe en relación con su entorno. No puede convertirse en un cajón donde nada sale y nada entra. Quien está dentro de esa casa es el núcleo de la sociedad, la familia. Por tanto, la simiente que ha sido aislada y puesta a prueba es la misma familia.

La Legitimidad de la Sociedad y la Disyuntiva del Cambio

Toda "cuarentena" tiene su finitud; es devorada por su propio tiempo acortado. No tiene marcha atrás, aunque algunos dicen que "se ha alargado". Las cuarentenas infinitas no existen. El encerramiento o enclaustramiento, sea por la razón que fuere, choca forzosamente con la idea inalienable de libertad.
El ambiente social emancipado, tal como se le conoció, ha quedado recluido a una idea nuclear (la familia) o bien a un ámbito técnico, como lo son los fríos e insensibles medios de comunicación. Toda institución social ha quedado a la deriva, como un esqueleto sin carne. Ahora surge el problema de la legitimidad: cada entidad inmersa en la sociedad, cada institución, tendrá que revalidar su valor y legitimarse para seguir operando, extinguir, o bien buscar nuevas formas de convivir.
Si alguien quisiera salir al rescate de lo que era la sociedad antes del 2020, tendría que viajar al pasado para recuperar lo perdido. Pero pensemos con honestidad: ¿Cuáles eran los valores de la sociedad que florecían en ese momento? ¿Acaso no era un callejón sin salida dominado por la lucha de poder, el individualismo, el egocentrismo más brutal y la soberbia?
La "cuarentena" trajo consigo un "no tiempo", un espacio vacío que puede utilizarse en dos sentidos: uno es para destruir lo que estaba en construcción, y el otro es para vislumbrar una disyuntiva de cambio, una oportunidad real para construir algo social y espiritualmente distinto.

¿Cómo transformó este "no tiempo" tu propia visión de la vida?

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